Lo dice la ciencia: Las personas obsesionadas con la ortografía son las más odiosas

Existen personas que sin el afán de querernos burlar, nos hacen llorar con su mala ortografía. A muchos simplemente les da igual pero otros son amantes de las correcciones y para ellos es una completa tortura mirar dichas faltas y más, si son tan obvias, es algo con lo que simplemente no pueden lidiar, igual cuando se emplea mal una palabra, se cambia una letra por otra, y ni que decir de los HORRORES ortográficos de muchos.

Muchos tal vez no tuvieron la oportunidad de asistir a una escuela y de alguna u otra manera aprendieron lo esencial para comunicarse pero aun así hay personas intolerantes a estos errores, de verdad que no está en ellos ni es por fastidiar, es como una obsesión difícil de controlar, pero bueno, eso no es lo peor, lo peor es que aquellos que sí tuvieron la oportunidad de asistir a clases muchas veces son los que peor emplean las palabras y tienen una ortografía que hacen arder los ojos, ¿realmente creen que su manera de escribir tan fuera de lugar es algo sofisticado o está a la moda? ¡Para nada! me declaro una perfeccionista de la ortografía y aunque también he cometido mis errores y horrores, confieso que se siente peor que las ocasiones en que me han roto el corazón.

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Para todos aquellos que se encuentran en la misma situación que yo les tengo una noticia (no muy buena que digamos), la ciencia nos ha definitivo perfectamente como: odiosos, bueno sí, supongo es el adjetivo que nos da la gente al corregirles.

El estudio se realizó en la Universidad de Michigan y determinó que los que estamos obsesionados con la buena ortografía somos menos tolerantes y menos amables, simplemente somos fastidiosos y odiosos (que lindos adjetivos ¿no crees?).
Un profesor experto en lenguaje de la Universidad de Nueva York, aseguró que con el tiempo, nosotros (los odiosos) presentamos mayores conflictos sociales a causa de esta obsesión y además, nuestro número de personas a corregir se vuelve cada vez mayor con el tiempo.

Los resultados se obtuvieron a partir de que la investigación reunió los datos de personas que corrigieron textos, con ellos se observó que los más extrovertidos tendían a dejar de lado los errores, dándoles prácticamente igual estas faltas y las de los otros, mientras que los introvertidos fueron mucho más meticulosos y duros con quienes tenían mala ortografía.
Nuestro afán por una escritura perfecta nos vuelve un poco irritantes, sobre todo en aquellos momentos en que se le impone a nuestra vista un error, no está en nosotros el querer corregirla rápidamente, es más bien una acción inconsciente que termina fastidiando a los demás y es que no perdonamos nada, ni siquiera una carta romántica o un mensaje de texto, creemos que la buena ortografía debe estar presente siempre. Al asistir a la escuela se nos enseñaron las reglas ortográficas ¿o no? Pongámoslas en práctica.

Y ante nuestra frustración muchos querrán tranquilizarnos e incluso esta obsesión les parecerá más bien una locura, pues equivocarse de vez en cuando no tiene nada de malo (estamos de acuerdo, si, ajá) pero que hay de aquellos que no se sabe con qué escriben, vaya que eso si es grave, lo he dicho y punto.

Espero no tener errores ni horrores, de lo contrario háganmelo saber, el alumno puede superar al maestro (no siempre), así que si como yo se declaran un obsesionado de la buena ortografía, COMPARTE esta información con tus conocidos y ¡arriba los odiosos!

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